sábado, 7 de junio de 2008

Sábado 7 de Junio.

Un par de días soleados para terminar una semana de mucha lluvia y frío, al despertar y al acostarse. Comienzo a creer que para saborear el mundo es necesario tener el estómago lleno ¿Qué mejor que satisfacer el hambre, abrir la ventana, plantarse al sol a leer y/o dormitar, escuchar música?

Tomaré mis cosas y saldré a caminar, aprovechar este tipo de días. Me recuerda tanto a Concepción en mi primera infancia, esa mezcla entre frescura y calidez, viento y sol, cuantos fin de semanas perdidos en las evasiones habituales de la niñez, cuanta tele y computador, qué poco provechoso.

Me tomaré un par de minutos para ordenar el día. Estudio, lectura e investigación, más ocio y recreación. Creo que iré a ver el concierto de la sinfónica de Chile de nuevo.

Y mañana, tocar y escuchar música. Corro el peligro de la desilusión, de acuerdo a todo lo que lo he esperado, pero precisamente son este tipo de pensamientos los que desilusionan, por ahora haré el esfuerzo de no pensar mucho en eso, ya que es perdida de tiempo y oportunidades.

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