Acabo de limpiar la mesa, ordenar los cuadernos y libros, la repisa, cambiar el color del blog, guardar unos cuantos objetos que estaban dando vueltas por la pieza en una caja, hay un poco más de orden y al hacer el ejercicio mental de evaluar la situación me doy cuenta que la situación mejora, pero la pieza sigue un tanto sucia, sigue siendo surcada por pelusas descendientes de la generación espontánea.
No basta. No, no basta. Aún no me pongo a estudiar, aún sigo divagando y haciendole el quite al trabajo, sigo dejando pasar los minutos y con esto me dormiré más tarde y descansaré menos. No basta, pero mejora el ánimo; no basta, aunque prepara.
Una observación interesante. Desde que la feña me contó su trauma con el 11:11 me lo he comenzado a pillar en extrañas circunstancias. Es decir desde hace unos tres años, pero estos últimos meses ha sido más notorio. Muchas veces cuando miro la hora: 11:11, cuando me meto al blog, leo la última entrada 11:11, etc. El más agradable ocurrió en esa mítica tertulia en el 13 lunas el año pasado, el 11 de noviembre, con la pia, rodrigo, la karen, y no me acuerdo quien más. Genial.
Voy a dejar bajando un disco de Piazzolla y Gary Burton y me voy a poner a leer sobre derecho.
martes, 17 de junio de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario