La intensidad de la emoción resultante, en inversa relación a la esperabilidad de los hechos. Sensación de intensidad relativisada.
Buscar nuevos deberes menos importantes para no cumplir, inventar tensión, para justificar lo vergonzoso. Victimisarse imaginariamente, buscando justificarse.
Inspiración: renovación de energías para seguir/empezar la batalla.
Interpretar forzosa y arbitrariamente la realidad de acuerdo a los deseos personales, y a punta de esfuerzo, falsear el proceso día a día. Lo que no recuerdo y no me repercute, no existe. Relativismo peligroso y seductor.
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Intentar llevar la idea fuera de interpretaciones dadas, y tan variadas que confunden; la difícil tarea de dar un significado propio y sincero.
Excesiva idealización de la infancia, que deriva en una actitud cobarde, nostálgica y melancólica frente al día a día que se retroalimenta. Alucinaciones sobre finales abruptos, vergonzosos y humillantes, previamente gestados en el quehacer y las decisiones diarias. Resultado de un extraña soledad acompañada.
Próximo paso: convencerse de que sin decisiones, actitudes y acciones distintas el resultado será el mismo; cambiar o dejar de esperar variaciones.
miércoles, 28 de mayo de 2008
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