domingo, 27 de abril de 2008

Antes de acostarse, solo

Cerrar los ojos, dejar que la mente lance los pensamientos al aire y los deje caer, tal cual juega un niño con las hojas caidas en el otoño. Respirar tranquilamente, sentir el calor del cuerpo, si se tiene la suerte de poseer abrigo contra el frío exterior. Dejarse caer en una pelea de borrachos, la culpa y la intranquilidad llenan de luces y espasmos los oscuros parpados, en el peor de los casos, cuando la conciencia se encuentra en ebullición.

Cuando ya todo parece normal, cuando empezamos a nacer de nuevo en otra realidad, bajo otras formas, otras historias, otros personajes, cuando comenzamos a soñar... ¿Cuándo empezamos a soñar? ¿Cuando el característico aletear del zancudo nos hace saltar y volver a la pieza oscura, acostados en la cama, pensando en el día que viene? ¿Cuando ya vuelve la luz por arte de magía, anunciado por una estrepitoza alarma de despertador y recordamos el maravilloso viaje que acabamos de realizar, cuyo único vestigio son arenas en los ojos? ¿Cuando vemos la luz antes que el despertador, que sigue durmiendo, e intentamos imitarlo aprovechando el corto tiempo que queda hasta que el despertador despierte, y nos mecemos en una ensoñación voluntaria, semi conciente? ¿Cuando nos duchamos, si es que tenemos la suerte, y mientras sentimos acer el agua por nuestros cuerpos nuestra mente, nuestro yo, se enzaña en una discución con el agua, convenciendola que la gravedad no existe, y poco a poco se va colando en dirección contraria, se mete por las tuberias y vuelve a nacer en un jardín impresionante de alucinaciones? ¿Cuándo?

1 comentario:

Nacho dijo...

Hombre, insisto: LEE SANDMAN!

Nada más que decir xD